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Psicología Presencial y a distancia Madrid

La carga es el tiempo y el esfuerzo requerido de una persona para atender las necesidades de otra. Por un lado está lo objetivo, que tiene que ver con la cantidad de tiempo que se invierte en cuidar, el tipo de servicio que se da, los recursos económicos gastados en el cuidado. Por otro, la parte más subjetiva, que tiene en cuenta el aspecto emocional, si es molesto, desagradable, satisfactorio o agradable para la persona o personas implicadas en el cuidado del enfermo.

Cuando un ser querido es diagnosticado de una grave enfermedad, las personas cercanas se vuelcan en su cuidado, el orden de las prioridades en sus vidas se ve alterado por la nueva realidad. De pronto pasan a estar día a día pendientes del enfermo, al servicio de éste. En muchos casos se añade el hecho de asumir otras responsabilidades y funciones a la vez, como el cuidado de los hijos, de los padres que son personas dependientes… por lo que la carga y el nivel de estrés serán mucho mayores.

El cuidar a un familiar dependiente nos conecta con sensaciones agradables, con la ternura, la sensibilidad, el afecto, el amor, la generosidad, la entrega, y aspectos que no conocíamos salen a la luz, como la fortaleza, la constancia, la paciencia y sobre todo la satisfacción de cuidar. Se dan cambios en el estado de ánimo, la experiencia de cuidar a otra persona produce también sentimientos agradables, además si la persona cuidada muestra su agradecimiento esta sensación positiva aumentará. También pueden aparecer emociones y aspectos del familiar-cuidador que son justo el otro extremo, enfado, irritabilidad, impaciencia, frialdad, rechazo…

Cuando estas emociones y estados de ánimo desagradables se alargan en el tiempo, el acompañante principal acaba sufriendo lo que se llama el Síndrome del Cuidador Quemado. Este síndrome surge cuando hay una sobrecarga en las tareas a realizar y un exceso de responsabilidades a asumir, sin un apoyo ni un autocuidado.

El Síndrome del Cuidador Quemado, aparece cuando el cuidador principal sufre un agotamiento y desgaste físico y emocional debido a las exigencias que requiere la situación de cuidado. En el caso del cáncer se da una situación de estrés continuo por la incertidumbre que conlleva, porque uno no sabe cuándo terminará el proceso de la enfermedad. Este síndrome suele estar provocado por la dificultad que supone para el cuidador el cambio radical de su modo de vida y el desgaste emocional de ver como su ser querido, va perdiendo progresivamente sus facultades físicas y psíquicas.

Cuando el cuidador está sobrecargado y sobrepasado a nivel emocional, puede manifestar reacciones y actitudes negativas que interfieren en su labor como acompañante y en las relaciones con el enfermo y el personal sanitario. Esta sensación de carga puede convertirlo en un enfermo más.

  • Consecuencias del cuidado en la vida del cuidador

El cuidado de una persona enferma conlleva asumir muchas y variadas tareas y responsabilidades, así como también implica gran cantidad de tiempo y esfuerzo, por lo que si estos asuntos son llevados solo por un cuidador es muy fácil que sufra las consecuencias derivadas de esta sobrecarga.

Las consecuencias de esta sobrecarga se dan en dos áreas principalmente, la física y la emocional, aunque también hay que mencionar la familiar, social, económica y laboral.

  • Deterioro físico

El deterioro físico es debido al cansancio acumulado de dormir tantas noches en un hospital sin la comodidad de una cama, con interrupciones nocturnas por el personal sanitario o para atender las necesidades del familiar enfermo. También el insomnio y el descuido de una alimentación sana afectan al área física e igualmente las somatizaciones derivadas del estrés y de la no gestión sana de las emociones. En general se da un deterioro en la salud del cuidador.

  • Deterioro emocional

Derivado de la relación con el enfermo. Actitudes y emociones negativas hacia la persona cuidada, una relación conflictiva siempre dificulta la tarea y conlleva una sobrecarga emocional. Desmotivación, depresión, tristeza, irritabilidad, enfado, preocupación, ansiedad y sentimientos de culpa.

  • Cambios a nivel familiar

La situación de la enfermedad hace tambalear las relaciones familiares en muchas direcciones. Por un lado, puede ayudar a una mayor unión e incluso reconciliación pero por otro, a una mayor separación por los conflictos que aparecen en torno al cuidado y atención del enfermo. Otro cambio típico que aparece es la inversión de roles por ejemplo, la hija que cuida a su padre; esto requerirá una adaptación a la nueva situación en la relación entre ambos. En muchos casos la persona cuidadora se traslada a casa de su familiar enfermo, a veces incluso con su pareja e hijos. O al revés, es el enfermo el que se traslada. Estos cambios también  pueden ser fuentes de conflicto, ya que el tiempo que requiere el cuidado será tiempo que no se dedicará a la propia familia.

  • Área social y tiempo libre

Debido al exceso de tiempo que se le dedica al cuidado del enfermo la persona no dispone de un espacio para poder tener relaciones sociales y ocio, el aislamiento aparece y por tanto, la sensación de sobrecarga aumenta.

  • Área económica y laboral

Muchos cuidadores principales han tenido que pedir bajas laborales, días de permiso e incluso abandonar el trabajo para poder hacerse cargo del cuidado de su ser querido, trayendo consigo consecuencias también a nivel económico. Los problemas de tipo económico pueden estar provocados por la enfermedad o ser anteriores a su aparición y en ocasiones generan deudas. Las dificultades económicas son frecuentes ya sea porque disminuyen los ingresos o porque aumentan los gastos derivados de los cuidados.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alfaro O., Morales T., Vázquez F., Sánchez S., Ramos B., Guevara U. (2008) Sobrecarga, ansiedad y depresión en cuidadores primarios de pacientes con dolor crónico y terminales. Revista Medicina Instituto Mexicano. Núm. 46, pp.94-485.

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